La gigante automotriz japonesa Toyota encendió nuevamente las alarmas en el mercado norteamericano al oficializar un masivo llamado a revisión (recall) para su línea de camionetas de gran tamaño. En esta oportunidad, el inconveniente no se originó en la mecánica del motor, sino en el software que gestiona la interfaz digital del vehículo. Según precisó la compañía, aproximadamente 162.000 unidades de la Toyota Tundra y Tundra Hybrid presentaron fallas que inhabilitan funciones visuales esenciales para el conductor.
El problema radica en el sistema multimedia central. En determinadas circunstancias, la pantalla de infoentretenimiento se bloquea mientras muestra la imagen de una cámara o, en el peor de los casos, se torna completamente negra. Esta falla impide que el usuario visualice la parte posterior del vehículo mediante la cámara de retroceso, una herramienta que se volvió obligatoria y estándar de seguridad en la mayoría de los mercados internacionales para prevenir accidentes con peatones u obstáculos ocultos.
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Riesgos de seguridad y normativas vigentes
Desde la firma explicaron que este error de funcionamiento podría derivar en un incumplimiento de los estándares federales de seguridad vehicular. Al perder la señal de video de las cámaras periféricas y de retroceso, el conductor queda despojado de una asistencia clave en maniobras de baja velocidad o en espacios reducidos. Si bien el vehículo mantiene su capacidad de tracción y frenado, la «ceguera» digital de los sensores aumenta significativamente las probabilidades de colisiones.
Toyota Tundra Hybrid.
La notificación oficial a los propietarios de los modelos afectados comenzará hacia finales de marzo de 2026. A partir de esa fecha, los usuarios podrán acercarse a los concesionarios oficiales para realizar una actualización del software o la corrección técnica que los ingenieros de la marca determinen. Como es habitual en estos casos de fallas de fábrica, el procedimiento será totalmente gratuito para los clientes.
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El antecedente de las fallas en los motores
Este nuevo episodio se suma a una racha compleja para la marca en términos de control de calidad. Hace apenas unos meses, Toyota realizó otro retiro masivo que involucró a más de 126.000 vehículos, entre ellos modelos Tundra y unidades de la marca de lujo Lexus. Aquel incidente fue de naturaleza mecánica y mucho más severo: se detectó la presencia de residuos metálicos dentro de los motores V35A de seis cilindros.
Dichos restos de metal, producto de un error en el proceso de mecanizado durante la fabricación, podían desprenderse y contaminar los componentes internos del motor. Las consecuencias reportadas incluyeron ruidos extraños, pérdida repentina de potencia y, en casos extremos, el apagado total del propulsor mientras el vehículo se encontraba en movimiento a altas velocidades. Aquella campaña afectó principalmente a unidades fabricadas entre 2022 y 2024, lo que obligó a la empresa a desarrollar soluciones complejas que incluyeron, en algunos casos, el reemplazo completo del bloque motor.
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El desafío de la digitalización automotriz
La recurrencia de estos llamados a revisión pone de manifiesto la creciente complejidad de los vehículos modernos. En la actualidad, una camioneta no es solo un conjunto de piezas mecánicas, sino una computadora sobre ruedas que depende de millones de líneas de código para funcionar correctamente. El caso de la Tundra 2024-2025 demuestra que los errores de software pueden ser tan determinantes para la seguridad como una falla en los frenos o la dirección.
Expertos del sector automotor señalaron que la integración de pantallas cada vez más grandes y sistemas de cámaras de 360 grados exige una robustez en los controles de calidad que muchas veces se ve presionada por los tiempos de lanzamiento al mercado. Para Toyota, una marca que históricamente construyó su reputación sobre la base de la fiabilidad y la durabilidad, estos incidentes representan un desafío directo a su imagen institucional.
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Aunque este retiro específico se concentró en el mercado de Estados Unidos, los especialistas sugieren a los propietarios de unidades importadas en otros países de la región mantenerse atentos a los números de chasis (VIN). Los protocolos de seguridad global suelen replicar estas acciones preventivas en todos los mercados donde el modelo tiene presencia oficial.
Toyota remarcó que esta medida es de carácter preventivo y que el objetivo principal es preservar la integridad de los consumidores. La empresa habilitó canales de consulta telefónica y sitios web donde los conductores pueden ingresar los datos de su vehículo para verificar si su unidad se encuentra dentro del listado de reparaciones pendientes.
