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miércoles, marzo 18, 2026

El peso sigue fuerte y en la City calculan hasta cuándo el dólar seguirá lejos del techo de la banda

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La buena racha del peso no se detiene. La moneda local resiste a las presiones globales, en el marco de la escalada bélica en Medio Oriente, y no acompaña al deterioro que exhibe la mayoría de las divisas del mundo como efecto de la fortaleza del dólar. El flujo actual y la expectativa de inminente llegada de más dólares al país explican gran parte de la dinámica cambiaria y en el mercado estiman que la estabilidad se extenderá, por lo menos, hasta mediados de año, cuando finalice la liquidación de la cosecha gruesa.

El tipo de cambio oficial continúa por debajo de $1.400 en el segmento mayorista y parece no querer superar esa línea, a pesar de la fuerte demanda que ejerce el Banco Central con compras de reservas. Desde que arrancó el conflicto en Medio Oriente, exhibe una leve baja y en lo que va del año acumula una caída nominal de más de 4%, mientras la autoridad monetaria acumula más de u$s3.420 millones en compras desde el inicio de 2026.

Si se compara con el resto de la región, la moneda local es la única con buen desempeño desde el primer ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán: mientras el peso argentino registra una tenue apreciación (0,6%), el sol peruano lidera la depreciación regional con una pérdida de 6%, seguido por el peso uruguayo (-5,7%), el peso mexicano (-3,7%) y el real brasileño (-2,6%). Incluso, supera a monedas más fuertes, como el euro, que desde el cierre de febrero pierde casi 3% contra el dólar.

Cuál es el precio que se impondrá para el dólar en Argentina

Martín Genero, analista de Clave Bursátil, afirma que el precio oficial del dólar luce «equilibrado» en torno a $1.400 en la plaza mayorista. Advierte que esta estabilidad, combinada con una inflación que se aceleró en los últimos meses, presiona al tipo de cambio real, pero estima que en los próximos meses (especialmente, durante el segundo trimestre) los ingresos de dólares podrían profundizar la dinámica. Es decir, estima que la cotización local del dólar podría mantenerse o, incluso, ceder un poco más.

«Nuestra expectativa para el tipo de cambio se mantiene estable o levemente bajista para los próximos dos o tres meses. A partir de junio, cuando históricamente disminuye la demanda de pesos y también la oferta de dólares, será clave observar cómo evoluciona el conflicto en Medio Oriente y en qué medida un precio elevado del petróleo puede sostener la oferta de divisas durante el tercer trimestre«, destaca.

Genero sostiene que la tensión en Medio Oriente implica «una oportunidad poco habitual» para las cuentas externas del país: la exportación de petróleo empieza a hacer menos marcada la estacionalidad en la oferta de dólares que históricamente estableció el agro. A la vez, se suman condiciones muy favorables para la cosecha del agro, lo que configura un escenario de expectativa de estabilidad cambiaria e, incluso, con «riesgo de excesiva apreciación del peso».

Matías De Luca, líder de research y estrategia de Parakeet Capital, estima que durante el primer semestre el tipo de cambio real podría mantenerse sobre los niveles actuales. Esto se debe al incremento en el flujo de ingreso de dólares al país, de la mano del crecimiento en las exportaciones de energía y agro, impulsadas tanto por los precios internacionales de las materias primas como por mayor producción en ambos sectores.

«Estimo que durante los próximos meses el tipo de cambio se va a mantener más o menos en estos niveles. De acá a junio, creo que se irá ajustando más o menos a la inflación local, menos la inflación internacional, pero en términos reales podría mantenerse cercano a los niveles actuales. Por lo menos, hasta mediados de año. Después, habrá que ver qué pasa con el flujo de dólares durante el segundo semestre», precisa De Luca.

Se viene un fuerte repunte después de la cosecha gruesa

Santiago López Alfaro, director de Dracma Investment, coincide en estimar que en los próximos meses el tipo de cambio se mantendrá en niveles similares al actual, en torno a $1.400 en el segmento oficial mayorista, salvo que haya un shock interno o externo que modifique todo el escenario. Pero calcula que en algún momento repuntará y podría terminar el año con un avance nominal de entre 15% y 20% (desde el actual -4%), aunque seguiría por debajo de la inflación, que proyecta por encima del 25% anual.

Genero también advierte que el tipo de cambio podría dar un giro y repuntar después de mitad de año, cuando coincidan la caída en la demanda de pesos y en la oferta de dólares de los agroexportadores. Por lo tanto, considera razonable posicionarse ahora en activos dolarizados para aprovechar los precios y volver a las tasas de interés en pesos una vez que se produzca el eventual rebote en la cotización del dólar.

«Hoy no vemos mal la compra de dólares a estos precios. Sin embargo, dado que el mercado cambiario podría seguir muy ofrecido durante los próximos meses, preferimos sugerir instrumentos en dólares que permitan obtener rendimientos sobre el capital. Especialmente, para quienes quieran aprovechar el precio del dólar relativamente barato y tomar ganancias del exitoso carry trade del primer trimestre», sostiene Genero.

De acuerdo con De Luca, pensando a largo plazo (próximos cuatro o cinco años), el tipo de cambio real de Argentina podría ser similar al actual. Por lo tanto, «vamos a tener que empezar a interiorizarnos, a que en la medida en que tengamos una macroeconomía ordenada, como sucede ahora, y los sectores del agro y energía sigan como un tractorcito como lo están haciendo, sistemáticamente el tipo de cambio real va a ser menor a lo que fue en el pasado».

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