El juez federal a cargo de la causa concedió la prisión domiciliaria a Konstantin Rudnev, el exmilitar ruso detenido en San Carlos de Bariloche y acusado de liderar una presunta secta. La decisión se basó en el delicado estado de salud del imputado mientras permanecía alojado en la Unidad 6 de Rawson.
La resolución fue confirmada por el abogado defensor Carlos Broitman, quien sostuvo que el magistrado valoró la falta de atención médica adecuada durante casi seis meses de detención. “Demostramos la negligencia después de casi seis meses”, afirmó el letrado, y explicó que los informes médicos presentados por la defensa coincidieron con los de los peritos convocados en el marco del proceso.
La salud, eje central de la resolución
La audiencia se realizó este miércoles por videollamada, se extendió durante unas cuatro horas y tuvo como punto central el estado clínico de Rudnev. Según la defensa, el imputado perdió alrededor de 50 kilos desde su detención, presenta hipertensión, problemas respiratorios, pérdidas de sangre y no habría recibido estudios médicos clave que estaban ordenados judicialmente.
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Broitman aseguró que existieron falencias graves en la atención médica, incluso dificultades derivadas de la barrera idiomática. “Usaban traductores automáticos para entregarle medicación que no reconocía. Hubo pedidos formales de atención que no fueron respondidos”, sostuvo, y agregó que esa situación fue reconocida también por peritos del Ministerio Público Fiscal.
Próximos pasos en la causa
El defensor adelantó que el 3 de abril será una fecha clave, cuando la Fiscalía Federal, a cargo de Fernando Arrigo, deberá formular la acusación formal contra Rudnev y varias mujeres de nacionalidad rusa, señaladas como integrantes de la estructura que presuntamente encabezaba. “Técnicamente se va a demostrar su inocencia”, afirmó Broitman.
La causa se inició a partir de una denuncia hospitalaria en Bariloche, tras el parto de una mujer rusa en un contexto que la investigación consideró de posible vulnerabilidad. Desde la defensa rechazaron esa caracterización y sostuvieron que no existió una víctima, ni denuncias directas contra Rudnev.
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Tobillera, controles y prohibiciones
La prisión domiciliaria no implica libertad plena. El juez dispuso un esquema de control estricto que incluye monitoreo electrónico permanente mediante tobillera, retención del pasaporte para evitar riesgo de fuga y la fijación de un domicilio verificado, bajo responsabilidad de un tutor.
Además, se estableció una prohibición absoluta de contacto, por cualquier medio, con la presunta víctima y su hijo menor de edad. El debate médico fue determinante en la audiencia y terminó inclinando la decisión judicial a favor de la morigeración de la prisión preventiva.
