Este martes, a través de la Resolución 40/2026, publicada en el Boletín Oficial, el gobierno derogó una serie de normativas que regulaban el control del movimiento de animales para faena y de carnes en los frigoríficos, con el objetivo de centralizar toda la información en un solo sistema digital para evitar la duplicación de tareas.
Entre los principales cambios, se eliminó el histórico libro de movimientos de carne, un registro físico y manuscrito que durante más de 40 años obligó a las plantas frigoríficas a anotar diariamente el ingreso, egreso y stock de carne.
Desde la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca explicaron que toda esa información pasará a integrarse automáticamente al Sistema Integral de Faena (SIF/SIGICA), sin necesidad de llevar registros paralelos. De esta manera, los datos quedarán centralizados en una única plataforma digital.
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Las resoluciones derogadas eran de los años 70.
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Para avanzar con esta modernización, el Gobierno derogó resoluciones que estaban vigentes desde la década del 70 hasta 2015, vinculadas a la ex Junta Nacional de Carnes, la ex ONCCA y antiguos organismos del área agropecuaria.
Según indicaron desde Agricultura, la medida responde a un reclamo histórico del sector y trae beneficios concretos: reduce de forma significativa la carga administrativa, ya que muchas plantas debían destinar personal exclusivamente a completar el libro todos los días, y elimina costos innecesarios, dado que los libros físicos eran caros y debían renovarse con frecuencia.
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Además, permite contar con información más ordenada y sistematizada, mejorando la calidad de los datos y la gestión interna de los establecimientos.
Se mantienen las exigencias sanitarias y de control.
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La normativa aclara que, pese a la eliminación del libro físico, se mantienen las exigencias sanitarias y de control. Los frigoríficos deberán seguir contando con corrales numerados e identificados, se prohíbe faenar hacienda retirada del cerco perimetral y continúa vigente la prohibición de mezclar animales de distintas tropas.
También se ratifica la obligación de identificar las reses y cortes mediante sellos, etiquetas u otros medios autorizados, un punto clave para garantizar la trazabilidad, facilitar la fiscalización y asegurar transparencia en toda la cadena de comercialización, en beneficio del consumidor.
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Con información de TN, editada y redactada por un periodista de ADNSUR
