Mientras el lago del Parque de Mayo, en la ciudad de San Juan, atraviesa un proceso de vaciamiento por obras de remodelación, se puso en marcha un operativo sin precedentes para rescatar a los peces que durante años habitaron este emblemático espejo de agua. Un equipo de especialistas trabaja en la extracción, resguardo y traslado de los ejemplares hacia el Paisaje Protegido Parque de la Biodiversidad, donde son reubicados en sectores especialmente acondicionados. El procedimiento es coordinado por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable junto con la Dirección Provincial de Espacios Verdes, y contempla una serie de etapas diseñadas para garantizar el bienestar de los peces durante todo el proceso.
Qué especies fueron rescatadas
Entre las especies presentes en el lago se destacan carpas koi, carpas comunes y sogyo, que con el paso del tiempo se transformaron en parte del paisaje característico del parque y en un atractivo para visitantes y pescadores urbanos.
Para facilitar las tareas, el primer paso fue la reducción controlada del nivel del agua, que descendió hasta unos 40 centímetros de profundidad. Esta condición permitió desplegar redes y realizar un barrido completo del lago para concentrar a los peces en sectores específicos. En esta etapa interviene personal especializado que ingresa al agua con waders —trajes impermeables—, lo que permite trabajar con mayor seguridad y precisión. Los ejemplares son capturados mediante copos y redes manuales, minimizando el estrés y evitando lesiones.
Una vez extraídos, los peces son trasladados en un camión especialmente acondicionado, que cuenta con una gran pileta móvil. El agua es tratada con azul de metileno, un desinfectante que ayuda a preservar la salud de los ejemplares, mientras que un sistema de aireación continua garantiza niveles óptimos de oxígeno.
Un traslado cuidado y monitoreado
El operativo contó además con el apoyo de la Policía de San Juan, que colabora en la circulación vehicular para agilizar el traslado y reducir los tiempos fuera del agua, un factor clave para el bienestar de los peces. Por razones de seguridad, el sector del parque donde se desarrollan las tareas permanece cerrado al público, con acceso restringido mientras se llevan adelante las maniobras.
Una vez en destino, los ejemplares son reubicados en lagunas artificiales y espacios controlados dentro del Parque de la Biodiversidad, preparados previamente para favorecer su adaptación. Este megaoperativo no solo acompaña las obras de renovación del Parque de Mayo, sino que también refleja una creciente conciencia ambiental, priorizando la conservación de la fauna ictícola y asegurando que estos peces continúen su ciclo en condiciones adecuadas.
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